Consejos CFER: Peluquería con fundamento

Ser peluquero y prepararse para serlo ya no es lo que era antes. Entonces bastaba con entrar de aprendiz en algún salón y sin conocimientos previos ir aprendiendo las técnicas más simples y básicas, según el ritmo que marcaba el responsable del establecimiento. Hoy todo es muy diferente.
Para llegar a ser un buen profesional es imprescindible formarse de manera adecuada, con conocimientos teórico-prácticos que permitan adquirir las destrezas necesarias para afrontar con garantía el día a día de un trabajo cada vez más especializado y con unos clientes muy exigentes. Un buen centro de formación y enseñanzas homologadas, como los Ciclos Formativos y los Programas de Cualificación Profesional Inicial, o cursos no oficiales, pero reconocidos por importantes instituciones del sector de la peluquería, pueden ser las mejores opciones para empezar a convertirse en un profesional de calidad.
Pero una vez terminada esta primera y básica formación, es imprescindible seguir reciclándose para estar siempre a la última de todas las tendencias. Y es que la peluquería es una profesión cambiante, donde se incorporan continuamente muchas técnicas y productos nuevos, que hay que saber aplicar y adaptar a cada cliente.
La especialización para distinguirse de la cada vez mayor competencia entre salones o las nuevas vías de trabajo para los peluqueros, que demandan más conocimientos, son algunos de los motivos por los que los profesionales del sector deben mantener una formación continua, integral y por tanto de calidad.