Historia de la peluquería

Historia de la peluquería

La peluquería es una técnica ancestral. Hoy nos adentramos en la historia de la peluquería, una profesión que es nuestra pasión.

Ya desde la prehistoria

Si algo nos diferencia de los animales, es que somos lo únicos que nos cortamos el pelo. En esta época, los cortes de pelo no se hacían con peine y tijera. Se hacía con lascas. Unas piedras que además de peinar, servían para afilar flechas. Eso sí en estas épocas tan lejanas, la peluquería no era una cuestión de estética. En los inicios de la historia de la peluquería, el corte de pelo tenía una finalidad práctica.

Los egipcios: un salto cualitativo en la historia de la peluquería

El pelo en la cultura egipcia es una cuestión de estatus. Los esclavos egipcios se pelaban la cabeza. Como forma de diferenciarse de los esclavos y mano de obra barata, las élites y los sacerdotes cuidaban al máximo su cabello. El cabello era cuestión de estatus.

En esta época surgen los primeros tintes naturales, fundamentalmente a base de henna. Este elemento se encontraba a orillas del Nilo.

El uso de pelucas y extensiones se normaliza entre las clases más poderosas. De hecho, en las clases sociales altas era común el uso de pelucas y extensiones de pelo muy elaboradas, con la asistencia de peluqueros personales y diseñadores de pelucas.

Los griegos y la importancia de la belleza

En la historia de la peluquería hay que hacer especial mención a la cultura griega. Solo con fijarnos en las esculturas que han llegado hasta nuestros días, vemos la calidad y complejidad de sus peinados. Con ellos, llegaron los primeros salones de belleza.

El cabello en la Antigua Grecia al igual que en el antiguo Egipto era una forma de distinción social. Los esclavos llevaban el cabello corto lo cabeza rapada. Las clases más acomodadas usaban peinados más elaborados a los que añadían perfume y esencias.

Con la llegada del Imperio Romano, el arte de la peluquería se mantuvo y se inicia el gremio de los peluqueros.

La Edad Media

La Edad Media supone un freno para la peluquería y la estética en cuanto a ornamentación se refiere. La llegada del cristianismo, hizo que la austeridad se impusieses. Los cosméticos y pelucas de otras épocas se dejan atrás.

De hecho, en esta época es cuando se empieza a cubrir el cabello. Mantillas o velos no dejan lucir las melenas. Los tintes dejan de ser tendencia ya que se consideran artificiales. El corte de pelo más común entre las mujeres era el pelo con raya en medio y trenzados que rodeaban sus cabezas.

El Renacimiento

Con el renacimiento, se vuelve la vista a la época de los clásicos.  Se recuperan los peinados y gustos de esa historia de la peluquería.

Vuelven los tintes y los peinados sofisticados. Los peluqueros empiezan a desarrollar peinados cada vez más complejos. Además, en los cortes de pelo se utilizan accesorios como redecillas, coronas y joyas. Se deja por tanto de lado la austeridad.

El Siglo XIX

Con el siglo XIX, llega la época del romanticismo. Nunca tanto como en el siglo XIX quedó demostrado que el cabello podría ser la expresión exterior del pensamiento. El cabello en esta época será lo más natural posible. Desordenado, seco, sin productos artificiales, sin ostentación. El peinado es una expresión del sentido de libertad.

El siglo XX

El siglo XX viene marcado por el nacimiento del Star System y Hollywood. Llegan los icónicos peinados de Marilyn Monroe. Son las estrellas de cine las que marcan tendencia. Un siglo difícil de encasillar. Desde los años 20 y el corte a lo “garçon” con la llegada de la mujer al mercado de trabajo, a los cortes militares marcados por las guerras mundiales o los Beatles y la época más hippie.

¿Y ahora?

Ahora seguimos evolucionando y creando nuevos peinados, nuevos recogidos y nuevas coloraciones. Si quieres estar al día, fórmate en peluquería y crea tu propia historia de la peluquería.