El peine: una historia de la peluquería

El peine: una historia de la peluquería

El peine es quizás una de las herramientas con las que se asocia la profesión de peluquería. Y es que peluqueros y peluqueras viven rodeados de todo tipo de peines y tijeras. Pero, ¿qué historia se escande detrás del peine? ¡Os lo contamos!

El peine entre nosotros desde hace 5.000 años

¿Sabías que en las primeras etapas de la prehistoria ya existían los peines? Este utensilio nos acompaña desde hace 5.000 años.  El peine surgió en sus inicios seguramente para desparasitar el pelo. Una función que se ha mantenido a lo largo de la historia. En un inicio, se cree que se usaban par quitar la piel de los animales, más adelante para la barba y finalmente para el pelo.

En diversos materiales

Tan diversa como la historia son los materiales en los que podemos encontrar peines. Los primeros peines eran de hueso, espinas de pescado, cuerno o marfil.

En la cultura egipcia se encuentran peines de madera y destinados al aseo. Con el avance de la cultura y el tratamiento de metales, aparecen los peines de bronce. Más cerca ya de nuestros tiempos surgieron los peines de carey y marfil. Sin embargo, con la aparición de los fenómenos animalistas y los derechos de los animales, dichos materiales se vieron desplazados por la madera y el plástico.

Las púas de los peines, se tallaron a mano hasta 1976, cuando William Bundy, desarrolló una maquina con varias sierras paralelas para cortar y hacer los peines. En 1862, el químico Alexander Parkes, recibió una medalla de bronce en la Exposición Internacional de Londres, por presentar unos peines fabricados con plástico artificial.

Uso del peine

El uso del peine tanto en peluquería como en el día a día son varios. El principal uso es para desenredar el pelo y ayudar a hacer recogidos. En peluquería son uno de nuestros grandes aliados para distribuir el pelo en mechones para las coloraciones.

Por último, no olvidemos que los peines tienen su valor ornamental. Ya los egipcios los usaban para adornar su cabeza. Sin olvidar la clásica peineta española.

Hoy queríamos rendir homenaje al peine ese pequeño gran desconocido que nos facilita nuestro día a día.